
en el que transitan las vidas
y a veces también las muertes
con sus fiestas, gritos y alegrías
basta abrir los ojos y descubrir la fachada
que hay pocos ojos abiertos
y muchas las miradas
Hay pocos oídos despiertos,
poca imaginación
muchas manos y cuerpos de zombies,
tanta resignación
pesadas deambulan las marionetas
sin poder ver sus hilos
ni los amos que los sujetan
Ya en blanco está la materia
antes gris de la cabeza
del alegre pueblo tercermundista
de farándula y reinado de belleza
cada vez con los nudos más apretados
y las manos en los pantalones
andando en fila india, serenamente conformados
¿ Abrirán los ojos?
¿Verán los hilos?
¿Escucharán cantar
los estómagos de sus hijos?
Nadie lo sabe, cuestión de cada cual
si abre su masita
que llama intelectual.
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